Navidad consumista/capitalista

La Navidad ha sido totalmente expropiada del significado que representaba dentro de la sociedad cristiano/feudal, transmutando, pese a que siga determinada por las fechas del calendario festivo propio del ámbito cultural del cristianismo, en una tradición popular consumista/capitalista, que reproduce y consolida lo que en los valores de esta nueva religión de masas hay de significativo e importante para la sociedad, que sirve como forma de concretizar y hacer visible la exaltación de los códigos mitológicos que fundamentan la sociedad religiosa de nuestros días, y que se manifiesta, en la práctica, como una verdadera tradición consumista/capitalista.

Cuando llega la navidad, llega el consumo masivo y desbocado como máxima expresión de la felicidad y de las relaciones sociales que dicen fraternales y amistosas. El consumismo es ya la principal seña de identidad de la navidad en los países capitalistas. Las calles del centro y otras zonas comerciales de tu ciudad, iluminadas y adornadas con todo tipo de mensajes y símbolos navideños, comercios abiertos a horas intempestivas, y un flujo incesante de personas con bolsas de las principales tiendas de la ciudad en las manos, llenas de los más variopintos productos, así te lo indican.

La navidad ya no tiene, en definitiva, al Cristo que nace, al niño Jesús o al Portal de Belén, como símbolo representativo de su verdadera significación social, sino al Papa Noel de la Coca Cola, ese Papa Noel al que, en 1931, Haddom Sundblom, un ilustrador que trabajaba para Coca-Cola, cambiara el traje típico de Santa Claus en verde, azul, negro y amarillo, por otro más acorde a los nuevos tiempos con los colores de la marca, rojo y blanco. Toda una señal, sin duda, de los tiempos que nacían.

La Navidad, en definitiva, como hemos dicho arriba, ha transmutado en una tradición que sirve para ensalzar los valores consumistas/capitalistas, que en estos días se harán más presentes y visibles que nunca, a una misma vez que sirve para reflejar la realidad social de tal forma que cada cual tome conciencia de cuál es su lugar dentro de la escala jerárquica de la misma, asumiendo que la sociedad funciona de forma natural de la manera que esos días se refleja socialmente y que aquello, en consecuencia, debe ser visto como algo normal, fruto de un orden natural. Así, como toda tradición religiosa que sea eficiente, sirve tanto para consolidar las creencias que son propias de esa religión, como para justificar y consolidar la propia sociedad en sí misma, ratificando el orden social y legitimándolo socialmente. Así es la navidad de nuestros días.

Feliz navidad para todos!!

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